Homenaje a José Antonio Aguilar y el Festival de Cine de Fuentes. 20 años del Taller de cine del Centro penitenciario de Daroca.

Hace catorce años, con motivo de la primera edición en 2012 del Festival internacional de cine de Daroca, Daroca&Prisión Film Fest, nuestro querido y recordado Joaquín Carbonell  enmarcó su artículo en “El Periódico de Aragón” referido al lanzamiento del mismo, con la frase: “Para algunos reclusos, el cine es su vida”.

Esta frase que podría parecer exagerada, no lo es en absoluto. Y es que en prisión, el tiempo se detiene y todos esos quehaceres tan ineludibles en la vida diaria dejan de serlo, desaparecen como absorbidos por el rígido horario penitenciario en el que cada día es igual que el anterior y por el monótono paisaje de barrotes que lo circunda.

Cuando una condena se mide en años, y todas lo son, es muy fácil dejarse arrastrar por esa eterna repetición de patrones y permitir que el tiempo transcurra lentamente. Sin metas, sin objetivos. Dejando que los minutos se escapen, sin pensar siquiera en que algún día se volverá a pisar el exterior.

La Cultura, el Arte, la Literatura y, más en concreto, el ejercicio de la escritura, como actividad personal e introspectiva, venían a paliar ese problema. A partir del año 2004, en Daroca se escribía para uno mismo y también para todos aquellos, ya fueran familiares o simples interesados, que se acercaran a las páginas y la web de la Revista “La Oca Loca”.

Cada uno de sus redactores mejoraba ostensiblemente en cuanto a vocabulario y bagaje literario personal, e incluso en su capacidad para trabajar en grupo como parte del equipo valorativo de cada una de las secciones de la revista. Y el tiempo se aprovechaba a la par que se aceleraba.

El Taller de cine del centro penitenciario, del cual ahora se cumplen veinte años, no sólo contribuyó a acelerar aún más ese monótono transcurrir sino que lo centrifugó. El trabajo en equipo era absolutamente necesario para el rodaje de cualquier cortometraje. El guión, los decorados, la iluminación, el sonido, la interpretación, el atrezzo, la dirección… Todo ello debía encontrarse perfectamente coordinado. Sus partícipes debían trabajar en equipo y además “gustosamente”, sin egos ni rencillas, porque, en el fondo, TODOS DEPENDÍAMOS DE TODOS.

Y así fue. No recuerdo un solo rodaje (y desde aquel 2005 han sido muchos) en el que el ambiente no haya devenido en fantástico, con risas y buen humor. Y me he sentido afortunado porque trabajar así es un lujo. De hecho, una vez, un integrante del equipo me soltó a bocajarro:” ¿Y a usted, además, le pagan por esto?”. Verdaderamente, tenía toda la razón.

Y ya han pasado veinte años. Veinte años desde que el periodista y gran amigo de Daroca, Luis J. García Bandrés (que tanto nos había ayudado previamente en que la Revista viera la luz y en el fabuloso Taller de Arte y Pintura), me presentó a José Antonio Aguilar, Director de la Semana de Cine e Imagen de Fuentes de Ebro (SCIFE).

El resto ya fue sencillo. Conectamos inmediatamente y tras unos días, José Antonio se presentó en la segunda reunión con un listado de ilustres visitantes que deseaban acudir a Daroca. Así pues, cada sábado por la tarde, en mi coche, recorríamos la ruta Zaragoza-Daroca, ida y vuelta.

Paula Ortiz, Jorge Blas, Miguel Lobera, Roberto Sánchez, Nacho Rubio, Pablo Aragüés, Esperanza Roy, Javier Aguirre, Benito Rabal, Marta Biurrun, Toni Canet, Ian Gibson, Luis Alegre, Lucía Álvarez  y Luisa Gavasa  fueron nuestros primeros  “Picapedreros” cinematográficos. Cada uno dejasteis un inolvidable recuerdo en todos nosotros de amor por el Cine y un virtual “agujero” de libertad y esperanza en la muralla del centro penitenciario.

Vuestra venida resultó igualmente esencial para experimentar y lanzarnos a rodar cortos. “Guitarras, laúdes y carros de basura”, “H2 cero”, “La celda Grunfeld”, “El Torrija 3”, “Terapia”, “Dentro de Daroca”, “Jaque” y un largo listado de cortometrajes de ficción y documentales cuyos rodajes, plagados de anécdotas divertidas, devinieron también en selecciones para otros Festivales y algún que otro Premio.

Y no me olvido de nuestro querido Premio “Intramuros”, con el que los internos del Taller de cine visionaban, valoraban, debatían y escogían su cortometraje aragonés favorito del año. Y que daba pie al rodaje de un corto “marca de la casa” en el que se desvelaba cómicamente el ganador, proyectándose en pantalla grande ante la audiencia de la gala final de la SCIFE. Inolvidable.

Gracias, pues, a José Antonio Aguilar, la SCIFE y a FUENTES DE EBRO por inocular en todos nosotros el precioso virus del Cine, por ayudarnos y servirnos de inspiración para nuestro propio Festival de cine y, sobre todo, por ser como sois, tan BUENA GENTE.

Fuisteis portadores de esperanza en un mundo duro y difícil, el penitenciario, regalándonos a todos momentos inolvidables y fructíferos, cultural y personalmente, porque también vuestra calidad humana dejó una huella imborrable.

¡¡Millones de gracias, feliz Festival y enhorabuena por estos veinte años!!

Javier Mesa
Director Festival

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