No tan corto (Homenaje a Marianico el Corto)

Escrito por: Fernando Gracia

La primera noticia que tengo de Marianico el Corto debe ser de los años ochenta. Unos carteles modestos por las paredes mostraban a un tipo chaparrudo tocado con una boina, que decía venir de un pueblo imaginario, algo así como Cogodrullos o algo parecido.

marianico-04-wpAlguien me comentó que aquel tipo tenía mucha gracia contando chistes y haciendo imitaciones y un buen día nos presentamos con unos amigos a la sala Variedades, cerca del Huerva, a la altura de la calle Jorge Cocci.

Me reí mucho, debo decirlo. Quizá fuera la falta de referencias, el hecho de que aún no fuera un personaje popular por la tele, lo que fuera. Pero la realidad fue que la sala era una jaula de grillos ante el guirigay formado por las carcajadas del respetable.

Y poco a poco fui sabiendo de él. Porque a finales de los ochenta fue captado por la tele y quien parecía ir para simple fenómeno local/regional se convirtió en figura popular a nivel nacional. “Si lo sé no vengo”, “No te rías que es peor” u “Hola, Raffaella”, por citar los más importantes convirtieron a Miguel Ángel Tirado, nombre auténtico de nuestro artista, en un cómico de éxito.

Supe –supimos- que se había diplomado en magisterio pero que las circunstancias de la vida, como un matrimonio temprano, le obligaron a aferrarse a toda clase de profesiones para sacar adelante la familia, y así fue vendedor viajante o vigilante, entre otras cosas.

Figura popular y cómico
de éxito a nivel nacional

Se dice que una noche llamó desde su puesto de vigilante –supongo que algo aburrido el hombre, cosa natural- a un programa de radio y contó unos chistes. Miguel Ángel los cuenta muy bien, para qué vamos a decir otra cosa. Y gustó. Y le pidieron más chistes y acabó teniendo su espacio propio en la radio. Alguien le comentó la posibilidad de hacerlo más o menos profesionalmente, vendrían después las actuaciones en salas y al poco tiempo se vio convertido en humorista a tiempo completo. Y hasta hoy.

Como en todas las carreras ha habido de todo. Mejores y peores tiempos. La crisis, la maldita crisis, seguramente también ha afectado al bueno de Miguel Ángel. Y digo lo de “bueno” con toda intención, ya que no creo haya muchos artistas que hayan colaborado de forma altruista en más ocasiones que él. Tantas que me da a mí que hasta se ha abusado de él. Recuerdo que se lo comenté una vez incluso personalmente.

MarianicoPorque Miguel Ángel/Marianico es un tipo desprendido, un hombre que siguen en la brecha intentando vivir dignamente de sus habilidades, que se mueven en el terreno del humor popular, de la imitación ingeniosa y por qué no, del teatro cómico.

Este género lo ha abordado durante años en colaboración con Baluarte Aragonés, en un género que podríamos calificar de “comedia musical folklórica”, con buenos resultados comerciales al menos en los primeros años.

Se le ha podido ver actuando en cortometrajes y no forzosamente en papeles de comedia, lo que me dio a pensar una vez que le vi haciendo un papel dramático que si alguien le diera la oportunidad funcionaría muy bien, como ya hicieron otros actores nacionales.

Su predisposición a colaborar se ha podido ver en este Festival de Daroca que ahora reconoce su trayectoria. Mucho antes de que naciera esta cita anual ya era Marianico una figura conocida en las prisiones, donde nunca ha dudado en acudir para solaz de los internos.

Por esa trayectoria, por su generosidad, porque es un buen tipo, me parece un acierto que este Festival de cine reconozca la figura de este “currante” del espectáculo.

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