Escrito por: Fernando Gracia
Desde 2008 se pasean por nuestra televisión autonómica un grupo de actores, curtidos en nuestra a veces precaria escena, que han conseguido concitar un raro consenso aprobatorio por su buen hacer. Son los “chicos” de Oregón TV, ingeniosa variación del nombre de nuestra querida tierra, que ya de entrada predispone al espectador respecto a lo que va a ver.
Quizás habría que encontrar su génesis en algunos sketches con los que adornaban el programa “Que viene el lobo”, que fuera conducido en diferentes etapas por Luis Larrodera y Fernando Rivarés. Por allí se dejaban ver Jorge Asín, Marisol Aznar, Francisco Fraguas, Alfonso Palomares y sobre todo Javier Coronas, quien daría luego el salto hasta el espléndido lugar que ahora ocupa en el panorama del humor nacional.
Aciertos como los de sus parodias musicales, los cursos de “oregonés para foranos”, la revisitación de nuestra historia contada bajo el prisma del humor, acabaron siendo el germen del programa que ahora vemos y que se ha consolidado y de qué manera en la parrilla de nuestra tele.
Se ha comentado varias veces que este tipo de programas no hubieran fructificado de no existir previamente el “Vaya semanita” de los vascos, y seguramente hay algo de cierto en ello. Pero vaya a favor del nuestro que han sabido encontrar el punto exacto para hacer un humor que, aun hablando con frecuencia de nuestras cosas, no haya caído en la vulgaridad ni en el chiste fácil, todo ello gracias a unos guiones ingeniosos, firmados por Jorge, Marisol, Alfonso, Paco o Luis.
Gente que practica del viejo
y difícil oficio de hacer reír
Han conseguido crear una serie de personajes fijos, sistema acreditado para fidelizar al espectador, hasta tal punto que en algunas ocasiones esos personajes han trascendido de la pantalla, como ocurre con el inefable “comando Almogávar”, la pareja Roque/Adela, Conchito y su hija María Ramona, y en menor medida la familia Gálvez, que recuerda las viejas viñetas de los tebeos de antaño.
Han sido ellos –los personajes- quienes han sido requeridos para presentar eventos o ser pregoneros de fiestas: ejemplos claros de popularidad y de penetración en el ideario común. En una palabra, ejemplos claros de éxito.
Si se pregunta a los espectadores, el consenso sobre los mejores momentos vividos en la ya larga duración de su andadura, con toda seguridad salen a relucir sus números musicales. Con una enorme gracia y un amplio conocimiento musical han registrado memorables momentos, en los que brillan las adaptaciones de David Angulo, un auténtico todo terreno que pone la mayoría de las voces, y las ingeniosas letras casi siempre de su esposa Marisol Aznar.
No dudo que si se hubieran presentado todas ellas en aquel famoso programa de una cadena nacional titulado “La parodia nacional” habrían arrasado con todos los premios. Temas políticos y otros asuntos de rabiosa actualidad sirven de letra a ritmos de lo más variado, excelentemente filmados siempre, de tal forma que uno piensa que se podría haber hecho un espectáculo con todos ellos, de impacto seguro.
No es fácil permanecer en el éxito una vez alcanzado, y nuestros actores de Oregón TV ahí siguen, bajo la experta batuta del hombre fundamental de este proyecto, Félix Zapatero. Porque en el fondo de lo que se trata es de que este hombre ha reunido en torno a sí a un grupo de espléndidos cómicos, dicho esto en la mejor acepción del vocablo, la que le servía para denominarlos a gente como Fernán Gómez o Pepe Sacristán. Gente que practica del viejo y difícil oficio de hacer reir.
Nuestro festival se une a otros que ya han reconocido su labor. Es de bien nacidos ser agradecidos y en nuestra tierra debemos estarlo respecto a este grupo que demuestra semana tras semana que se puede hacer buena televisión y ser universal hablando de lo cercano.











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