Humor vasco (Homenaje a Borja Cobeaga)

Escrito por: Fernando Gracia

El enorme, y hasta cierto punto inopinado, éxito de público de Ocho apellidos vascos, colocó durante 2014 el nombre de Borja Cobeaga en lo más alto del escalafón correspondiente a un gremio por lo general bastante poco reconocido, el de los guionistas.

Borja CobeagaBien es cierto que eso ocurrió dentro de la profesión, más que en el ámbito popular, ya que raras veces se queda el personal con los nombres de aquellos que han parido las ideas, deslumbrados por el brillo de los actores y en ocasiones por el nombre del director.

Pero para quienes seguimos de cerca este mundillo del cine no nos supuso ninguna sorpresa que tras el fulgurante éxito de la comedia figurara este hombre, a quien ya veníamos siguiendo desde hace una decena de años más o menos, y al que ya habíamos podido aplaudir no solo como guionista sino como director.

En mi caso, y ruego se me perdone el protagonismo, fue a raíz de poder acceder gracias a la televisión por cable a unos programas de humor que se podían ver en el segundo canal de la televisión pública vasca, y en la que un equipo dirigido por este joven practicaba el sano ejercicio de reirse de ellos mismos, de los vascos, bajo el título de Vaya semanita.

Con mucho que decir,
ingenioso, excelente guionista

Con una serie de sketches, algunos de ellos seriados, daban un repaso a la idiosincrasia del pueblo euskaldún, sin cortapisas, abordando temas serios, controvertidos, bajo el prisma del humor, participando del principio de que no hay nada más sano en la crítica que comenzar por uno mismo.

Bajo su dirección, y colaborando él mismo en muchos guiones, el programa se convirtió en un referente del humor no solo local sino nacional, algo perfectamente constatable al comprobar cómo otras televisiones autonómicas copiaron la fórmula con resultados diversos, aunque siempre por debajo del original en mi modesta opinión.

PagafantasEnseguida asocié el nombre de Cobeaga con el del director de algunos cortometrajes que se abrían paso en la maraña de festivales que adornan nuestra geografía. Como fue el caso de La primera vez, brillante comedia en la que una impagable Mariví Bilbao se “estrenaba” sexualmente…a su edad. El corto no solo arrasó por los festivales, sino que estuvo a punto de ganar el Goya.

Como pudo ganar nada menos que el Óscar con otro de sus cortos, Éramos pocos, en el que volvió a contar con Mariví, el gran Ramón Barea y con uno de los actores más populares de Euskadi, precisamente por sus papeles en la serie mencionada, Alejandro Tellería.

La lista de cortos es abundante hasta llegar a Democracia, ingeniosa trama interpretada por un soberbio elenco profesional, con Oscar Ladoire al frente, que ha ganado tantos premios que dudo sepa el propio Borja recordar todos. Aunque seguramente el conseguido en el prestigioso festival de Nantes, dedicado al cine español será uno de los más recordados.

Como no podía ser de otra manera, abordó el largo siendo fiel a su estilo, entregando un ingenioso Pagafantas, que funcionó bien en taquilla; una segunda película, No controles, que ya no fue tan bien, y un Negociador, nada menos que una película sobre las conversaciones entre el Gobierno y la ETA que se mantuvieron en 2005: casi nada. Una suerte de tragicomedia sobre un hecho muy serio, que consigue desdramatizar en varios momentos de forma harto sutil.

A resaltar que en sus trabajos es recurrente la presencia del actor Gorka Ochoa, a quien resulta fácil ver casi como un “alter ego” del director. Un actor ciertamente dotado para la comedia, a quien tuve la oportunidad de saludar en el Festival de Tarazona, precisamente dedicado a este difícil género.

Es Borja Cobeaga un tipo joven, con mucho que decir, ingenioso, excelente guionista, absoluto dominador del arte de contar algo en muy poquito tiempo, y en mi modo de ver un creador que merece el reconocimiento de un festival como el nuestro.

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