Artista de nacimiento. Homenaje 2017 a Fernando Esteso.

Fernando Esteso nació predestinado a ganarse la vida entreteniendo al respetable. Siendo un tierno infante sus padres ya le sacaron a la pista de su circo vestido de payaso; un tío abuelo suyo, D. Luis Esteso López de Haro, fue un famoso actor y humorista, y Luisita Esteso, hija de este último, fue una celebrada bailarina, cómica y artista de variedades, a quien aún recuerdo haber visto actuar anunciada como “maquietista”, expresión ya caída en el olvido.

Con semejantes precedentes refrendados por una gracia natural y unas buenas condiciones canoras es lógico que el bueno de Fernando encaminara enseguida sus pasos hacia el mundo de la farándula. Y a fe que consiguió llegar a lo más alto, aunque su altura física fuera más moderada.

Lo ha tocado casi todo este hombre: el circo al principio, las salas de fiesta, la revista, la televisión, el teatro –recordable su “Extraña pareja” junto a su inseparable Andrés Pajares-, las carpas ambulantes, la canción, la grabación de exitosos discos tanto de música como de chistes, y cómo no, el cine.

Un cine donde reinó sobre todo en la década de los ochenta, como cabecera de cartel en solitario o acompañado del citado Pajares, con quien formó en la taquilla una imbatible pareja. No solo el éxito popular de sus películas en el momento de su estreno, sino el aún mayor obtenido con los innumerables pases televisivos, hicieron de Esteso un hombre enormemente popular, aunque la crítica no lo tuviera apenas en cuenta, lo que posiblemente tampoco le importara demasiado ya que no entraba en el objetivo.

Siempre se recuerda que “Los bingueros”, película modesta pero irresistible en su disfrute, llegó a recaudar en taquilla más dinero que “La guerra de las galaxias”. Son números nada más, pero ahí quedan para estudio sociológico.

Mi primera noticia de mi paisano fue a través de la tele. La que había, que no había otra. Tengo grabada en la memoria la primera vez que le vi, sería a primeros de los setenta, interpretar el sketch del coñac La Parra –ya saben, “el que lo bebe, la agarra”. En mi casa fue todo un número uno e hizo que desde entonces procurara verle en vivo y en directo cuantas veces pudiera.

Y lo hice, perdonen por hablar de mí mismo, tanto en la sala Cancela –con llenos tremendos- como en mi viaje de novios, aprovechando que él actuaba en Madrid en la sala Lido, lugar tristemente famoso años más tarde cuando se convirtió en Alcalá 20 y se quemó. Estaba Fernando divertidísimo viéndole en directo. O viéndole en las tablas del Teatro Calderón, como primer actor y productor de revista, dándole la alternativa a Norma Duval. Mal gusto que tenía el hombre…  Y el cine aún no significaba nada para él.

Luego lo fue todo o casi todo. Desde “Celos, amor y mercado común”, su primera película,  hasta que en los noventa se dejaron de hacer esas películas y la carrera y la vida de nuestro hombre dieron un giro, fue un número uno en el gusto del personal y en la taquilla.

En el ínterin grabó discos y los vendió: La Ramona, el bellotero… Porque entonces los discos se vendían, quiero decir que la gente los compraba. Y si era en casete, mejor aún. Pero la vida da muchas vueltas, hubo un parón y se le dejó de ver. Un conflicto con una cadena tras ser presentador de concursos influyó lo suyo. Lea en internet el que lo desea, que casi todo se cuenta allí.

Pero nuestro hombre no había dicho su última palabra en el mundo del entretenimiento. Gente como Santiago Segura confió en él, las actuaciones en directo continuaron aunque fueran de menos relumbrón, y hete aquí que incluso un director “serio”, Villaronga, pensó en él para un hermoso papel en “Incierta gloria”, totalmente alejado de su imagen eterna. Y lo bordó.

Y sigue en la brecha. Con el cómico Félix el gato ha paseado un espectáculo titulado “Dos hombres y un vespino”. Vale, no son tan guapos como Redford y Newman, pero a que tiene gracia el título…

El Festival de cine de Daroca reconoce con su Premio Homenaje 2017 la trayectoria de este maño que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar, y creo que han acertado. Para qué decir más.

FERNANDO GRACIA

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